Según este estudio, cada bombilla LED llega a consumir de media 10 veces menos vatios que una bombilla incandescente, 7 veces menos que una halógena y 3 veces menos que una bombilla de bajo consumo.

Casi un 70% de los consumidores desconoce cuánto puede ahorrar con la iluminación LED -un ahorro que ya supera el 60% en la gran mayoría de las bombillas LED disponibles respecto a sus equivalentes- según un estudio realizado por la empresa de venta on line de productos tecnológicos conZumo.com.

Por otro lado, del estudio se extrae también el gran desconocimiento que hay aún sobre el gasto que supone la iluminación del hogar en el total de la factura de la luz.

Si a esto le sumamos que la cuota de la luz se ha incrementado hasta un 60% durante los últimos años, no parece tan raro que las LED hayan pasado algo desapercibidas incluso para quienes se esfuerzan por ajustar el total de su factura.

No obstante, hay un dato bastante contundente: el 95% de los consumidores estaría dispuesto a realizar un desembolso inicial mayor si finalmente se traduce en un mayor ahorro.

¿Se consume realmente menos con las LED? ¿Cuánto?

Según Acciona, alrededor de un 25 % de la energía que se consume en un hogar va destinada a la iluminación. Gracias a los avances que se realizan en el ámbito de la energía, las bombillas LED (diodo emisor de luz) y las bombillas de bajo consumo, cubren con creces las necesidades de cualquier hogar proporcionando ventajas en el ahorro de la energía.

Las bombillas LED se caracteriza por durar mucho y consumir muy poco. De hecho, se estima que tienen una duración aproximada de 70.000 horas, por lo que pueden llegar a durar hasta 50 años. Su precio es más elevado, pero compensa con creces.

Según el estudio de conZumo.com, cada bombilla LED llega a consumir de media 10 veces menos vatios que una bombilla incandescente, 7 veces menos que una halógena y 3 veces menos que una bombilla de bajo consumo.

Diferencias bombillas LED vs. bombillas de bajo consumo

La gran diferencia entre las bombillas LED y las de bajo consumo, es que las LED no contienen ningún elemento tóxico y alcanzan el 100% de su rendimiento desde el mismo momento en que las encendemos, por lo que resultan más eficientes a largo plazo. Las bombillas de bajo consumo han de ser recicladas con tratamiento de residuos peligrosos, algo que desconoce gran cantidad de población.

Además, por su funcionamiento conlleva una reducción de emisión de calor muy elevada, debido a que las bombillas LED transforman hasta el 98% de su energía en luz y sólo un 2% en calor.

Las bombillas de bajo consumo (lámparas fluorescentes compactas), funcionan de forma parecida a los fluorescentes de tubo de toda la vida, pero con la diferencia de que son frías – usan entre un 50% y un 80% menos de energía y producen la misma cantidad de luz- y duran más.

Como hemos dicho, el principal inconveniente es que contienen algo de mercurio que las convierte en un residuo peligroso, por lo que han de ser entregadas en puntos especiales para su reciclaje.

.

Por eso, la mejor opción es sin duda optar por bombillas LED. Son algo más caras, pero también más eficientes y menos contaminantes. Su precio actualmente resulta algo elevado, pero lo mismo pasó con las de bajo consumo, por lo que se espera que en un tiempo se equiparen más sus precios. Además, como hemos visto, tanto la larga vida media de la bombilla como la disminución del consumo eléctrico hacen que al final el desembolso inicial se vea más que compensado.

(fuentes: acciona.com y ecoticias.com)

Según este estudio, cada bombilla LED llega a consumir de media 10 veces menos vatios que una bombilla incandescente, 7 veces menos que una halógena y 3 veces menos que una bombilla de bajo consumo.

Casi un 70% de los consumidores desconoce cuánto puede ahorrar con la iluminación LED -un ahorro que ya supera el 60% en la gran mayoría de las bombillas LED disponibles respecto a sus equivalentes- según un estudio realizado por la empresa de venta on line de productos tecnológicos conZumo.com.

Por otro lado, del estudio se extrae también el gran desconocimiento que hay aún sobre el gasto que supone la iluminación del hogar en el total de la factura de la luz.

Si a esto le sumamos que la cuota de la luz se ha incrementado hasta un 60% durante los últimos años, no parece tan raro que las LED hayan pasado algo desapercibidas incluso para quienes se esfuerzan por ajustar el total de su factura.

No obstante, hay un dato bastante contundente: el 95% de los consumidores estaría dispuesto a realizar un desembolso inicial mayor si finalmente se traduce en un mayor ahorro.

¿Se consume realmente menos con las LED? ¿Cuánto?

Según Acciona, alrededor de un 25 % de la energía que se consume en un hogar va destinada a la iluminación. Gracias a los avances que se realizan en el ámbito de la energía, las bombillas LED (diodo emisor de luz) y las bombillas de bajo consumo, cubren con creces las necesidades de cualquier hogar proporcionando ventajas en el ahorro de la energía.

Las bombillas LED se caracteriza por durar mucho y consumir muy poco. De hecho, se estima que tienen una duración aproximada de 70.000 horas, por lo que pueden llegar a durar hasta 50 años. Su precio es más elevado, pero compensa con creces.

Según el estudio de conZumo.com, cada bombilla LED llega a consumir de media 10 veces menos vatios que una bombilla incandescente, 7 veces menos que una halógena y 3 veces menos que una bombilla de bajo consumo.

Diferencias bombillas LED vs. bombillas de bajo consumo

La gran diferencia entre las bombillas LED y las de bajo consumo, es que las LED no contienen ningún elemento tóxico y alcanzan el 100% de su rendimiento desde el mismo momento en que las encendemos, por lo que resultan más eficientes a largo plazo. Las bombillas de bajo consumo han de ser recicladas con tratamiento de residuos peligrosos, algo que desconoce gran cantidad de población.

Además, por su funcionamiento conlleva una reducción de emisión de calor muy elevada, debido a que las bombillas LED transforman hasta el 98% de su energía en luz y sólo un 2% en calor.

Las bombillas de bajo consumo (lámparas fluorescentes compactas), funcionan de forma parecida a los fluorescentes de tubo de toda la vida, pero con la diferencia de que son frías – usan entre un 50% y un 80% menos de energía y producen la misma cantidad de luz- y duran más.

Como hemos dicho, el principal inconveniente es que contienen algo de mercurio que las convierte en un residuo peligroso, por lo que han de ser entregadas en puntos especiales para su reciclaje.

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Por eso, la mejor opción es sin duda optar por bombillas LED. Son algo más caras, pero también más eficientes y menos contaminantes. Su precio actualmente resulta algo elevado, pero lo mismo pasó con las de bajo consumo, por lo que se espera que en un tiempo se equiparen más sus precios. Además, como hemos visto, tanto la larga vida media de la bombilla como la disminución del consumo eléctrico hacen que al final el desembolso inicial se vea más que compensado.

(fuentes: acciona.com y ecoticias.com)